
El ejército ucraniano escaló su campaña de interdición contra las rutas de suministro rusas, atacando los puentes y cruces que conectan con la península de Crimea cinco veces en una sola semana, a un ritmo que supera la capacidad de reparación de las unidades de ingeniería rusas. Los objetivos incluyen los puentes de Chonhar y Henichesk, los cruces sobre el Canal Norte de Crimea, el ferry del estrecho de Kerch y el puente de Crimea. La operación, respaldada por un programa de drones de más de 100 millones de dólares, busca impedir que Crimea pueda ser utilizada como plataforma de lanzamiento para futuras ofensivas rusas en el sur de Ucrania. Los drones ucranianos también controlan un número significativo de rutas en territorios controlados por Rusia, habiendo atacado el aeropuerto de Donetsk y perturbado las operaciones en el puerto de Mariupol para cortar el suministro militar marítimo.
Ucrania estima tener una ventana de seis a nueve meses para consolidar estas ganancias tácticas antes de que la dinámica defensiva cambie, lo que requiere apoyo inmediato de sus socios para sostener y ampliar la adquisición de drones. La presión logística coincide con el deterioro económico ruso: el déficit presupuestario ruso alcanzó los 6 billones de rublos, agravado por los ataques ucranianos contra infraestructura petrolera y refinerías. Para sostener operaciones de alta intensidad, Kiev implementa simultáneamente reformas del servicio militar con contratos reestructurados, salarios más altos y la apertura del mercado de reclutamiento a ciudadanos extranjeros, con el objetivo de cubrir entre el 30 y el 50% de las posiciones de infantería y tropas de asalto para preservar vidas ucranianas.
Mike 👺 || @CamaradaFibrik
